—¿Q-que hace? —Tartamudea sorprendida, cuando el Marqués la levanta, tomándola entre sus brazos. A veces la desconcierta con sus cambios de humor; primero se enoja, le reprocha y zarandea, para luego trastornarla con su extraña simpatía.
—¿No es obvio? —Levanta una ceja, —No importa que desees escapar de mí, encantadora Lady Bulma… —Entonces, enfatiza las últimas palabras con arrogancia; —Me perteneces y generalmente protejo lo que es mío —Sus labios se relajan, y se curvan en una astuta sonrisa, mientras que con sus ojos, observa fijamente su rostro, ahora rojo carmesí, que no sabe si es producto del coraje o vergüenza.
Capítulo "Luz, Fuego y el Adiós I"


